La prueba de polígrafo, conocida popularmente como la prueba del detector de mentiras, tiene una gran variedad de usos y aplicaciones: en los ámbitos privados, comerciales y en instituciones de seguridad pública. Fundamentalmente se utiliza para determinar si una persona miente o no; y en general cumple con tres objetivos principales:

  1. Determinar la veracidad o engaño del evaluado con respecto a la información proporcionada sobre algún tema en particular
  2. Obtener información relevante con respecto al tema que se está evaluando
  3. Sirven como elemento disuasivo de conductas anti-éticas o ilícitas en el ambiente de trabajo

El uso más común es la evaluación de riesgos en el ámbito laboral, conocido como evaluación de confianza, ya sea para el ingreso (prueba de pre-empleo), o permanencia laboral (prueba de rutina);  y también se utiliza para apoyar procesos de investigación de incidentes ilícitos o de interés para alguna persona o institución. En el ámbito privado, se usa en casos de infidelidad; aunque recomendaciones internacionales sugieren se realicen solo con la intervención de un especialista en terapia de pareja. También son muy útiles para la evaluación de personal de ayuda doméstica.

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